domingo, 23 de octubre de 2011

"LAS MALAS INTENCIONES" de Rosario García

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No es una obra maestra, pero tampoco es un bodrio. “Las Malas Intenciones”, primer largometraje de Rosario García – Montero, tiene una acertada y atractiva factura: la fotografía, la dirección de arte y la musicalización. Más no así en otros aspectos como la dirección general, algunas actuaciones y el guión, que le restan cierta originalidad y calidad total al filme. Pero vista en conjunto, como producto final, es una obra interesante, destinada para un público selecto, y en lo que va del año, uno de los mejores estrenos que no deberíamos dejar de ver, más aún en tiempos en que nuestro cine está (junto a la gastronomía, la literatura y otras actividades culturales e incluso deportivas) en el ojo público como un gran potencial que nuestro país ofrece al mundo entero.
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Pero no vayamos por senderos extra-fílmicos y observemos "Las Malas Intenciones" teniendo en cuenta la siguiente expresión: “El cine es el rostro de un país”. ¿La ópera prima de Rosario García nos muestra un rostro o una máscara? Quien haya visto el filme sacará sus propias conclusiones. Este post es apenas un esbozo para observar la película de una manera crítica.
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Hay dos tipos de historia en general: Las que relatan una sucesión de acciones concretas y claras hacia una solución del conflicto sea cual sea el giro final (caso “Madeinusa”) y las que relatan a un ritmo lento sin muchas subtramas el paso de un estado emocional a otro (caso “La Teta Asustada”): ambas realizadas de manera ejemplar por Claudia Llosa. Pero “Las Malas Intenciones” no es ni la una ni la otra, sino que oscila entre los dos tipos de historia: “Una singular niña cree que morirá el día que nazca el nuevo bebé de mamá. ¿Deberá impedir el nacimiento o esperar la muerte?”. El conflicto planteado (vivir o morir, existir o no existir, ser visible o invisible) se prolongará a lo largo de casi todo el filme. La protagonista, una niña rica, inteligente y fantasiosa, hija única de padres separados llamada Cayetana de los Heros deberá lidiar con ese gran problema todo el tiempo. Lo cual genera cierta forma de suspenso. Sus “malas intenciones” se concretan en una acción que impedirían que el niño llegue al mundo (roba el dinero supuestamente destinado para el bebé cuando en realidad estaba destinado para pagar a los obreros que construyen la piscina en la casa de campo). Paralelamente, si definitivamente va a morir, ella sueña que deberá morir como un héroe peruano (Túpac Amaru, Francisco Bolognesi, José Olaya y otros, son los modelos a seguir). Finalmente, un día inesperado, Cayetana de los Heros acepta la realidad y descarta los sueños. Como vemos es una historia original y sencilla que pudo encajar mejor en un corto o mediometraje, ya que la directora tiene experiencia, talento y éxito con historias de poca duración. Pero (para la decepción de quienes esperábamos una historia redonda, compacta y bien articulada) Rosario García añade otros temas secundarios que sirven de relleno con la finalidad de dar el salto definitivo hacia el largometraje. Temas que le quitan ritmo y acierto a la genial historia.
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Un primer tema secundario es el terrorismo que sirve de contexto histórico o telón de fondo: los terroristas son terribles fantasmas que invaden la ciudad de Lima (1982 – 1983). Y al similar modo de “La Boca del Lobo” de Francisco Lombardi, los terroristas están por ahí deambulando. Por las pintas que han hecho en las paredes, por el símbolo que los caracteriza (la hoz y el martillo) y por los perros colgados en los postes sabemos que existen, más no los vemos nunca. Además en esta ópera prima se caricaturiza aún más la temática al mostrarnos que gracias a los apagones ocasionados por los terroristas hay una alta producción y venta de velas en el país. Un desatino que debemos aclarar: “Las Malas Intenciones” no es la primera ni será la última en abordar el tema del terrorismo. De manera directa o indirecta lo han hecho muchísimas producciones fuera y dentro del Perú durante los últimos diez años. La lista puede ser larga si hacemos una retrospectiva, lo triste está en que el tema ha tenido un mal tratamiento desde el punto de vista ficcional. Ni siquiera las películas ayacuchanas, del llamado Cine Regional, realizadas por directores que han vivido/visto de cerca el nacimiento, auge y caída de Sendero Luminoso han logrado retratar acertadamente la convulsionada época pasada. Con esto no se trata de decir que deba reivindicarse sus acciones o hacer una apología hacia ese grupo subversivo, sino darles -de una vez por todas- un espacio dentro de la ficción cinematográfica de manera más objetiva y verosímil.
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Otro segundo tema secundario es la diferencia de clases sociales. “Las Malas Intenciones” no pretende ni muestra de manera contundente la decadencia de la alta burguesía, solo que ha sido alterado el habitual modus vivendi debido a la presencia terrorista en Lima. Sus costumbres (las refinadas reuniones familiares), sus modos de pensar (cargada de prejuicios) y de ser (el trato vertical con las empleadas) son ilustrativas.  Los de la clase baja están excluidos y marginados, deben obedecer y agachar la cabeza. Los problemas familiares de la clase alta son secundarios, pero básicos para ellos (estar embarazada para la madre de Cayetana es un obstáculo para seguir viajando por el mundo por lo tanto es infeliz). Caso inverso es el de la clase baja (los obreros que construyen la piscina no reciben sus pagos la noche buena, pero todo indica que lo pasaran bien, felices en familia, cantando las canciones de navidad). Frente a estas dos clases sociales opuestas, como izquierda y derecha, hay un personaje de centro, pero más de centro-derecha que de centro-izquierda y que sirve de puente: Cayetana de los Heros, una niña que detesta la Matemática y se siente atraída por la Historia del Perú. La niña es aparentemente sensible con los animales (trata de “salvar la vida” de un canario, “libera” una mosca, “alimenta” unos gatitos), pero con los de la clase baja no lo es (las lágrimas de la inocente empleada despedida no la conmueven). Jalada de un lado para otro por los dobles sentimientos, Cayetana no madura sentimentalmente, solo madura en tomar una decisión: Vivir y que vivan los suyos. Y al final, ella no llora por la muerte de su chofer de raza negra, sino que llora por frustración: La Muerte se ha llevado a otra persona que no había previsto desde un inicio. Un giro inesperado (y no muy contundente para el espectador) es ver  a Cayetana bajar la luna polarizada del coche renovado y gritar: ¡No soy invisible!. Pregunta: ¿No ser invisible para quién? Pues, obviamente no ser invisible para los de la clase alta (de la que forma parte y se consolida) porque el nuevo chofer que es de la clase baja no entenderá el verdadero significado de las palabras y los gritos de la niña.
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Uno de los aciertos de la directora es haber elegido a Fátima Buntinx para encarnar a Cayetana de los Heros (pero para quienes han tenido la suerte de conocer a la pequeña actriz personalmente o a través de los medios de comunicación habrán notado que entre la actriz y el personaje no hay mucha diferencia, técnicamente son casi parecidas). Las cualidades artísticas de la actriz se podrán ver más adelante cuando encarne otros papeles y pueda quitarse de encima a Cayetana de los Heros. Es muy probable que lo logre, pero todo indica que por un buen tiempo disfrutará ser Cayetana. Tan cierto es esto que incluso Cayetana de los Heros está en las redes sociales pidiendo que vean la pelicula que protagoniza. ¿La apoyamos o no? Claro que sí. Porque buena, regular o mala una pelicula peruana merece un mejor trato por parte de las salas de exhibición, ya que ultimamente las programan en horarios insólitos y las sacan de cartelera en un dos por tres.
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FICHA ARTISTICA:
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Cayetana de los Heros: Fátima Buntinx
Inés, madre de Cayetana: Katerina D’Onofrio
Ramón, padrastro de Cayetana: Paul Vega
Jimena, tía de Cayetana: Kani Hart
Francisco, padre de Cayetana: Jean Paul Strauss
Carmela, abuela paterna de Cayetana: Claudia Dammert
Isaac, chofer: Melchor Gorrochátegui
Lupe: Liliana Alegría
Alicia: Tania Ruiz
Francisco Bolognesi: Carlos Vértiz
José Olaya: Alberick García
Miguel Grau: Nicolás Fantinato
Alfonso Ugarte: Pietro Sibille
Claudio: Fernando de Soria
Amalia: Flor de María Andrade
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